“And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.” *
¿Que nos dejan?, ¿Que dejamos?
Todos vamos juntando objetos, no siempre con algún valor de remate, que cuenta la vida que fue, que cuenta una historia diferente a cada uno que los ve, brutal o amorosa, pero al fin una historia, a veces para ser contada y otras tan solo para asegúranos de no olvidarla.
Cuartos llenos de estas historias, objetos con los que crecí, que fueron muchas veces intocables y aun los son, sobrevuela su mirada, su forma de cuidarlos, dejo aquí una estela de los que fueron los objetos de mi padre intactos y funcionales con un orden propio de su vida y un desorden del tiempo que le llevo ir abandonándolos cundo sus manos ya no respondían, el polvo y las telarañas hoy los habitan, una mueca rara del destino.
Un poema decía “Con tres abuelos puedo tocarme el nacimiento” y si recorro el lugar encuentro herramientas usadas por mi abuelo y por el padre de este, conviviendo en perfecta armonía con las demás, una larga colección de trabajos y sueños realizados.
Como congelados en un tiempo los objetos dialogan conmigo, buscamos en conjunto palabras no dichas.
Objetos que me interrogan desde la infancia.
Objetos de una ausencia que te llama y me llama.
Ver, no mirar y saber que estás ahí, que estoy aquí viendo.
Cerrar los ojos y saberte…
dejare de ver con la mirada,
Yo lo invito a usted que viaje en el tiempo conmigo, descubra que objetos guarda, cuales deja, haga usted el ejercicio y vea con el recuerdo
Por cierto, su nombre era Jorge le decían “el loco”, yo te decía Papá.
* “Y tú, padre, allá en la altura triste,
con llanto feroz maldice, bendíceme ahora, te ruego.
No entres dócil en esa dulce noche.
Rabia, rabia contra la agonía de la luz”
Dylan Thomas