Henri Cartier-Bresson nació el 22 de agosto de 1908 en Chanteloup-en-Brie, Francia, en una familia burguesa. Desde joven mostró inclinación por las artes visuales, estudiando pintura con André Lhote e influenciándose profundamente por el Surrealismo.
En 1932, a los 23 años, adquirió su primera cámara Leica 35mm —una herramienta entonces inusual— y comenzó a recorrer las calles con ella. La Leica cambió todo: era silenciosa, liviana, discreta. Permitía mezclarse entre la gente sin interrumpir la vida que se quería fotografiar.
De esa experiencia nació el concepto que definiría su carrera y toda una corriente fotográfica: "l'instant décisif", el instante decisivo. La idea es deceptivamente simple: existe un momento exacto, único, irrepetible, en que los elementos de una escena se alinean con perfecta coherencia visual y narrativa. Un segundo antes o después, la imagen no existiría. El fotógrafo debe estar listo para reconocerlo y capturarlo sin pensarlo.
Cartier-Bresson jamás recortaba sus fotografías. Encuadraba en cámara, definitivamente, o la imagen quedaba descartada. Este rigor formal era parte de su ética fotográfica.
En 1947 cofundó Magnum Photos junto a Robert Capa, David Seymour y George Rodger, creando la primera agencia fotográfica cooperativa del mundo, propiedad de los propios fotógrafos. Magnum sigue siendo hoy el referente más prestigioso del fotoperiodismo.
A partir de los años 70, Cartier-Bresson se alejó de la fotografía para volver a la pintura y el dibujo, su amor original. Falleció el 3 de agosto de 2004 en Céreste, Provenza, a los 95 años.